
Dr. Ricardo Gerardo Hidalgo Luna
Adscrito servicio de Higiene Mental Pediátrica
Hospital General Centro Médico "La Raza"
Correo: gerassol@hotmail.com
Los trastornos
de sueño se presentan a lo largo de la vida, inician en la
etapa neonatal, la lactancia, en el preescolar y adolescencia llegando
hasta la vejez. Por lo general en la práctica clínica
diaria son escasamente reconocidos o minimizados y a menudo no tratados,
cerca del 20 al 25 % de la población infantil presentan algún
trastorno de sueño.
El sueño en el niño es totalmente diferente al del
adulto, incluso entre los mismos niños, se presentan diferencias.
Resulta que la arquitectura del sueño depende de la maduración
cerebral. En el adulto joven el sueño se divide en dos etapas:
la de no-movimientos oculares rápidos (sueño no-MOR),
que a su vez se divide en cuatro fases, y sueño de movimientos
oculares rápidos sueño MOR), este último denominado
también sueño paradójico, debido a que se presenta
actividad cerebral, que genera un incremento del metabolismo de
la glucosa, además de la presencia de movimientos oculares
y en esta etapa aparecen las ensoñaciones.
En el recién nacido debido a su inmadurez cerebral se presenta
una tercer etapa denominada "sueño indeterminado"
que desaparece hacia los tres meses. En general el sueño
del recién nacido se interrumpe por breves períodos,
alternándose con periodos aun más breves de vigilia.
Es importante destacar la interacción de la madre, desde
el nacimiento, ya que el patrón de sueño depende del
vínculo materno, y del proceso de acoplamiento que viven,
estando en relación con la manera en que se pone a dormir
al bebé, la manera de cargarlo o de acariciarlo. También
influye el desarrollo cognitivo, emocional y social de cada niño.
El temperamento, es decir las características propias de
cada niño, de manera individual su comportamiento a los estímulos
internos y externos con los que se enfrenta, en este sentido toma
importancia la ritmicidad, es decir la capacidad para predecir funciones
como el hambre, el sueño, el ciclo sueño-vigilia,
el patrón de alimentación, etc. Por lo tanto el ritmo
circadiano generado por el reloj biológico así como
la alimentación y más adelante por las actividades
escolares, son factores importantes que influyen en el patrón
de sueño de manera individual, además de las necesidades
del dormir en cada etapa de desarrollo, ya que en un inicio el recién
nacido de dormir 22hrs, se van reduciendo hasta que entre los 4
y 5 años de edad se inicia el sueño monofásico
nocturno. Cerca de los 10 años las etapas alcanzan las proporciones
adultas normales, correspondiendo al 20% de sueño MOR y 80%
de sueño no-MOR
Para algunos autores las alteraciones del sueño como el despertar
nocturno o las dificultades para dormirse son habituales en el preescolar,
esto se atribuye a los problemas propios de la etapa de desarrollo
por la etapa de desarrollo que atraviesan entre los dos y tres años,
que esta en relación directa con la ansiedad que genera la
separación de los padres, en especial de la madre. Hay ciertas
tensiones que pueden generar dificultades en el sueño como
lo es el nacimiento de un hermano.
Aunque
existen varias clasificaciones de los trastornos del sueño
utilizaremos la establecida por el DSM-IVTR, que lo divide en cuatro
grupos:
a.- Disomnias
b.- Parasomnias
c.- Trastornos de sueño asociados a trastornos psiquiátricos
d.- Trastornos de sueño relacionados a una situación
médica.
A continuación
describiremos las que con más frecuencia son motivo de consulta
pediátrica.
Disomnias:
Insomnio:
en el lactante y niño pequeño esta en relación
con la inmadurez cerebral así como de un entrenamiento inapropiado
o inadecuadas actitudes de los padres. Entre estos encontramos las
siguientes entidades: insomnio idiomático, se manifiesta
desde los primeros meses de vida, y se manifiesta como una incapacidad
para producir un sueño de calidad, el síndrome de
alimentación nocturna, el niño al despertarse no puede
volver a dormirse si no se incorpora un alimento, puede originar
patologías como el reflujo gastroesofagicio, el trastorno
por falta de reglas educativas, en donde los padres no logran establecer
horarios regulares de dormir, por lo general el niño para
no dormir solicita ir al baño, beber leche que enciendan
la televisión o que enciendan la luz. Un aspecto importante
lo establece la transición para dormirse, en donde el sueño
puede constituir una experiencia desagradable, ya que dormir es
separase de los padres, y verse confrontado con la vida fantasmal
y onírica, por último el insomnio causado por alergia
a las proteínas de la leche de vaca; en niños mayores
el insomnio debido a un retraso del ritmo circadiano, tiene que
ver con la incompatibilidad entre los ritmos de vigilia-sueño
y los horarios impuestos por la sociedad, el sueño es cuantitativa
y cualitativamente normal pero no logran conciliarlo a las horas
"convencionales" .
Hipersomnia:
La mayoría se presenta en el adolescente pero en el niño
se presentan dos entidades importantes uno de ellos denominado el
Síndrome de muerte súbita que se presenta en dos a
tres niños por cada mil nacidos y tiene que ver con antecedentes
de prematurez, haber sido manejado en una unidad de cuidados intensivos,
o con antecedentes de problemas neurológicos, respiratorios
o cardiacos. La otra entidad se denomina Síndrome de apnea
obstructiva durante el sueño, que es debida a una obstrucción
de las vías aéreas superiores durante el sueño,
lo que origina episodios de hipoxemia , que clínicamente
se identifican con la presencia de ronquido, respiración
bucal, despertares y enuresis, así como dificultades escolares,
déficit atención, y somnolencia diurna.
Parasomnias:
La característica principal es que interrumpen el sueño
y no suelen dejar recuerdo, están asociadas a las fases del
desarrollo del niño
Las dos entidades que describiremos a continuación se originan
durante el sueño no-MOR.
Los
Terrores Nocturnos: se presentan entre los 4 y 12 años,
aparecen 2 a 3 horas después de acostarse, se manifiestan
por un grito o llanto penetrante, acompañado de una descarga
neurovegetativa.
El
sonambulismo: que generalmente son comportamientos complejos
con una duración menor a 20 minutos. El niño intenta
salir de la casa o deambular dentro de la habitación, orinar
dentro del ropero o simplemente estar sentado. La característica
esencial al igual que los terrores nocturnos es la amnesia del episodio.
Las pesadillas, estas ocurren durante el sueño MOR, se presentan
entre los 6 y 12 años de edad, una de las características
es que generan un recuerdo vivido. Es importante hacer diagnóstico
diferencial con las crisis parciales. Por otra parte debe hacerse
la diferencia entre soñar y fantasía, que esto dependerá
del momento de desarrollo en que se encuentre el niño.
Los trastornos asociados a la transición vigilia-sueño
como las ritmias del sueño son movimientos de cabeza, cuerpo
tronco, que se presentan en racimos de 10 a 15 minutos, con una
incidencia del 60% antes de los 12 meses y disminuyen hacia los
5 años, y las mioclónias fisiológicas del sueño,
conocidas también como sobresaltos, que provocan despertares.
Otras parasomnias como somniloquias (hablar en la noche) que habitualmente
no requieren de tratamiento y el bruñimos, que de ser intenso
requiere de aparato dental y manejo de relajación.
Los trastornos asociados a una enfermedad psiquiátrica
principalmente los asociados a los trastornos de ansiedad en
donde diversos trastornos de ansiedad en el niño pueden acompañarse
de oposición al acostarse, dificultad para dormirse evitar
separase de los padres y hasta verdaderos ataques de pánico,
pueden ser originados por ansiedad de separación, ansiedad
generalizada fobias, estrés postraumático. En el trastorno
depresivo el trastorno de sueño puede formar parte de la
sintomatología depresiva, en donde el tiempo de sueño
total se ve disminuido, o por el contrario prolongarse, se afecta
la arquitectura con modificación de las etapas, en especial
en el niño se afecta el primer período del sueño
no-MOR. En los pacientes con trastorno por déficit de la
atención con hiperactividad se sabe desde hace tiempo que
presentan varias alteraciones del sueño como son dificultades
para conciliarlo, sueño poco reparador o despertar precoz,
incluso hay reportarse de la presencia del síndrome de piernas
inquietas o el síndrome de apnea obstructiva durante el sueño.
En relación con los trastornos de sueño asociados
a una causa médica los problemas de sueño se presenta
en especial en la epilepsia, así como en pacientes con reflujo
gastroesofagico, el asma bronquial, entre otros.
En general la evaluación de los trastornos de sueño
en la edad pediátrica, debe incluir la evaluación
de los padres o cuidadores, en relación a las actitudes,
estado emocional y afectivo, además de la frecuencia, severidad
y los posibles factores que los generan Debemos hacer énfasis
en la interacción madre hijo, para determinar las condiciones
en el patrón de sueño, en relación al acoplamiento
entre ambos. Debe de considerarse la etapa de desarrollo si como
emocional y cognitiva en la que se encuentra el niño para
determinar tanto la gravedad como lo esperado en este momento del
desarrollo. Para evaluar un trastorno de seño se debe incluir
una historia de por lo menos dos semanas previas a la consulta y
un lapso de 24 hrs.
Es importante descartar la presencia de crisis parciales, que lleguen
a confundirse con terrores nocturnos o pesadillas o mioclónias
fisiológicas del sueño, por lo que es necesario realiza
estudio de electroencefalografía.
En relación a la polisomnografía el cual es un estudio
no de rutina se indica en pacientes con antecedentes de prematurez,
hipoxia perinatal, apnea, así como en enfermedad convulsiva,
ronquido profundo, paladar hendido, hipoplasia mandibular, macroglosia
bradicardia inexplicable alteraciones del movimiento o hipotonía
o síndrome de apnea obstructiva
El tratamiento dependerá de cada caso, la orientación
y educación a los padres es fundamental. El uso de psicofármacos
estará indicado solo en casos con psicopatología importante
y que no respondan al manejo psicoterapéutico o a las medidas
de higiene del sueño, sugiriendo establecer las condiciones
apropiadas con horarios regulares para ir a la cama y levantarse,
las condiciones para dormir, estar con temperatura adecuada, estar
oscuro el cuarto o al manos con una lamparita de baja intensidad
de luz, y en silencio, poner "cómodo" al niño
y se sugiere vaciar la vejiga antes acostarse.
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